Pensaste que el ascenso era tuyo.

En el competitivo mundo laboral de hoy en día, conseguir un ascenso puede parecer una tarea ardua y misteriosa. Sin embargo, al profundizar en las experiencias y percepciones de aquellos que han logrado alcanzar nuevas alturas en sus carreras, se revelan ciertos factores clave que marcan la diferencia entre el estancamiento y el avance profesional.

Según las declaraciones de diversos decisores entrevistados, la productividad de la persona, el haber recibido una valoración positiva de las contribuciones, así como los roles previos desempeñados en la organización son los factores que más pesan para obtener un ascenso. Pero, ¿qué hay detrás de estos factores aparentemente evidentes?

Tal como muestra la investigación de Tessa West, profesora de psicología social de la Universidad de Nueva York, lo que descubrimos es que, en muchas ocasiones, los puestos que llevan títulos como «assistant», «committee», «team» o «board» son los más valorados por aquellos que toman decisiones sobre ascensos. Contrariamente a lo que se podría pensar, los cargos con palabras como «manager», «leader» o «head» no siempre son los más determinantes.

Roles de las personas promocionadas.

Roles de las personas no promocionadas.

Estos roles aparentemente menos glamurosos tienen características que los hacen especialmente valiosos. Por un lado, su contribución al equipo es más tangible y directa, ya sea en la resolución de desafíos concretos y e implican una retroalimentación más directa y continua. Además, suelen implicar una mayor interacción y colaboración con otros departamentos y niveles jerárquicos, ampliando la visibilidad del talento.

Sin embargo, uno de los principales obstáculos que enfrentan aquellos que aspiran a ascender es la percepción errónea sobre la relevancia de las responsabilidades asumidas hasta el momento. Muchas personas subestiman el valor de roles que no ostentan títulos de alta jerarquía, creyendo que solo los cargos de “manager” o “líder” conducirán al ascenso. Esta falta de comprensión se agrava por la falta de orientación y retroalimentación explícita por parte de los superiores.

Es crucial, por lo tanto, mantener conversaciones abiertas y continuas sobre el desempeño y la proyección profesional no solo con el superior inmediato, sino también con aquellos en posiciones más altas en la jerarquía organizacional. Obtener una comprensión clara de qué roles y responsabilidades son más valorados y cómo contribuyen al crecimiento profesional es esencial para tomar decisiones informadas sobre la dirección de la carrera.

Además, es fundamental ser proactivo en la elección de roles que maximicen el aprendizaje y la contribución personal, en lugar de dejarse llevar por el prestigio superficial asociado con determinados títulos. Al asumir responsabilidades que desafíen y desarrollen nuestras habilidades, estamos construyendo una base sólida para el crecimiento profesional sostenible.

En resumen, alcanzar un ascenso no se trata solo de cumplir con las expectativas de nuestro ego, sino de entender y aprovechar las oportunidades que contribuyan al desarrollo profesional y organizacional. Al priorizar la productividad, valorar las contribuciones tangibles y elegir roles que fomenten el aprendizaje y la colaboración, estaremos en el camino correcto hacia el éxito profesional.